Canarias renuncia a sumarse a la vanguardia en gestión de residuos

El sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) daría solución a los casi 1.000 millones de envases de bebidas que consumimos anualmente en Canarias, de los cuales no reciclamos ni el 30%.

Partimos de un precepto claro e indiscutible: La Comunidad Canaria es un lugar privilegiado donde la conservación de la biodiversidad y el territorio es una necesidad estratégica. Un lugar donde la protección del medio y el desarrollo de la actividad económica deben convivir en equilibrio. Canarias ya no puede seguir enterrando residuos y debe encontrar fórmulas sostenibles, coherentes y compatibles con su progreso y desarrollo.

Y aun así, el 22 de octubre, tras semanas de presentada, el Parlamento de Canarias aprobó un texto modificado de la Enmienda que originalmente promovía el desarrollo de una Prueba Piloto de Sistema de Retorno de Envases en Canarias, para dar oportunidad a la exploración y puesta en marcha sobre el terreno de un potentísimo sistema de gestión de residuos de envases ligeros, complementario y coexistente al actual. Esta oportunidad de presente, se vuelve inútil mediante su postergación en el tiempo, condicionándola a evaluaciones ya demostradas, que dificultará mucho su puesta en marcha finalmente.

La nueva Enmienda, si bien intenta definir en qué punto se encuentra Canarias en su eficacia en gestión de residuos, lo hace desoyendo los propios informes y alegatos del actual sistema de gestión de residuos de envases, Ecoembes, que muestran a Canarias como la región cuyas características de lejanía, fragmentación, presión turística y otras, impiden tener éxito en el campo de recogida de envases según su metodología. Seguidamente, el texto pretende comparar datos estadísticos que el actual Sistema Integrado de Gestión refleja como un todo, sin atender específicamente a los residuos de envases ligeros de bebidas (plástico y metal) objeto del Sistema de Devolución y Retorno, que son los que en mayor porcentaje contribuyen al problema de abandono de basuras en nuestros espacios naturales. Y finalmente, el texto exige para estas Islas un trato de “media nacional”.

No se entiende y resulta imposible defender que Canarias sólo exija ratios de “media nacional”, en el lugar cuyo paisaje y biodiversidad lo convierten en un territorio único en el mundo, el lugar más privilegiado medioambientalmente de Europa, con casi la mitad del Territorio protegido, 4 Parques Nacionales (de 15), 4 Patrimonios de la Humanidad, casi 6 Reservas de la Biosfera, Punto Caliente de Biodiversidad Europea, 1 EcoParque Europeo, Reservas marinas, Zonas de especial Conservación Europea y de Aves, Lugares de interés Comunitario y mucho más, ….. Es decir, a todas luces el territorio más frágil y precioso de la Unión Europea, tratado desconsideradamente como la media.

Más difícil de entender resultan las posturas de las organizaciones que se han manifestado en contra del Sistema de Retorno de Envases, pues su vehemente oposición defiende los intereses de ECOEMBES, incomprensiblemente por encima de sus propios intereses como sector. Para colmo, son conscientes de la escandalosa cifra de millones que ECOEMBES deja de invertir en Canarias, para poder mejorar las condiciones y ratios de recuperación y que los Industriales canarios estiman muy a la baja en más de 100 millones de euros.

Y lo más curioso es cómo algunos miembros del grupo de la Distribución (Supermercados y Grandes Superficies), han arrastrado a los demás Grupos Empresariales, en contra de los intereses generales de la organización, por desconocimiento de las implicaciones económicas de esa decisión.

Así, deberían cuestionarse cómo el Empresariado catalán, que lleva años estudiando las ventajas del SDDR, acaba justamente de firmar un acuerdo en octubre de 2014 para la promoción de SDDR en toda Cataluña por sus enormes beneficios económicos y de empleo, mientras que las Organizaciones Empresariales Canarias se han posicionado en contra, queriendo averiguar a posteriori, qué es “eso” del Retorno de Envases.

Durante quince años hemos estado sometidos a un único Sistema Integrado de Gestión de Residuos que años tras año, sin fallar ni uno solo, fracasa estrepitosamente en sus cifras de eficacia en gestión de envases. Quince años con una posición de dominio de mercado que obliga y condiciona a las Administraciones Canarias a firmar Convenios con mínimos márgenes de negociación. Y aun con la falta de éxito en los objetivos alcanzados, esas Administraciones garantes de conservar y proteger ese lugar privilegiado, siguen firmando sumisas la gestión de residuos de envases con los mismos, mirando para otro lado porque desde Madrid, nos convencieron con espejitos que el Sistema de Retorno de Envases era mala cosa. En Canarias llevamos décadas, forjando una imagen como destino turístico de calidad, sostenible y de pueblo implicado en la conservación de su territorio. Y a la vez, somos capaces de manchar y hundir en los abismos esa marca de sostenibilidad, con actitudes incomprensibles como ésta, donde nos afanamos en encontrar enormes zanjas para enterrar nuestros residuos en vez de acometer políticas y actitudes que eviten la generación de los mismos. Millones de turistas con el Sistema de Retorno implementado en sus países, que descubren atónitos cómo en Canarias, nosotros que deberíamos proteger el paraíso, malgastamos el escaso territorio enterrando sucia y desconsideradamente, aquello que ellos en sus países, aprovechan como recursos y materias primas que son.

Y así cabe cuestionarse cómo un Gobierno capaz de iniciar un proceso legislativo que metería a Canarias en el conjunto de los países y regiones más avanzados del mundo en gestión de residuos, puede minorar el interés general de Canarias y modificar, bajo los intereses de los grupos opositores al sistema, un texto que pretendía únicamente y como la Ley exige, explorar la viabilidad de este Sistema en el lugar más idóneo y necesitado del territorio nacional. Y más cuando el SDDR refuerza la economía Canaria al ser un sistema que recaudaría para Canarias las tasas industriales, no teniendo que mendigar que se inviertan en Canarias las tasas cobradas en Madrid para el reciclaje de los envases consumidos en Canarias. El caso es que con la Enmienda modificada volvemos posiblemente al status vigente. Una situación caótica en gestión de residuos de envases, donde miles y miles de toneladas de envases son enterrados o acaban ensuciando nuestros espacios naturales (cumbres, barrancos, playas y fondos marinos). Y nosotros, siendo Canarios, hemos aplazado o imposibilitado posiblemente la propuesta, sin siquiera haber querido probar, aquello que funciona perfectamente aquí al lado.

Fuente: Ecologistas en Acción